domingo, septiembre 24, 2006

Timidez: el Gran Hermano nunca duerme...



La timidez es un perturbador rasgo de la personalidad, caracterizado por una intensa sensación de ineptitud en las relaciones con los demás; por la percepción de que alguien nos observa críticamente. La timidez no es un producto de limitaciones reales de la persona, sino de percepciones distorsionadas acerca de uno mismo. Y por ello afecta por igual a personas de todas las condiciones sociales. Los estudios practicados muestran que se trata de un problema de alta prevalencia (es una emoción con la que todos en alguna medida podríamos identificarnos), pero no es lo mismo ser tímido en algunas situaciones sociales, que durante todo el tiempo.

La timidez puede manifestarse mediante problemas del habla (discurso interrumpido, tartamudeo), evitación de papeles protagónicos (los tímidos hablan pocas veces de sí mismos), frialdad emocional aparente, sentimientos de inferioridad y problemas sexuales, pero sobre todo por el número (muy reducido) de personas con las que pueden comunicarse eficazmente.

El tratamiento de la timidez implica la exploración de experiencias infantiles con el objeto de entender en qué forma determinaron la adquisición de conceptos equivocados (de inferioridad) sobre uno mismo. Desafortunadamente, este proceso es difícil de realizar sin la ayuda de un observador entrenado, que regularmente lo es el psicoterapeuta.

Desde una perspectiva conductual, se entrena también al paciente en asertividad y habilidades sociales y puede llegar a recomendarse inclusive algún medicamento natural para obtener mejoría desde las primeras citas.